Egresado participó en la detección de riesgos por plaguicidas en la cuenca del río Zula
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Egresado participó en la detección de riesgos por plaguicidas en la cuenca del río Zula
El estudio, desarrollado en colaboración con el Ciatej, documenta la contaminación y toxicidad de la zona debido a pesticidas prohibidos en el país desde hace más de 30 años, y será presentado en el Congreso de Ingenierías del Sistema Universitario Jesuita.
Montserrat Muñoz
Un coctel de pesticidas amenaza la vida acuática de la cuenca del río Zula, ubicada al este de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG). Así lo señala un estudio en el que participó Luis Eduardo Padilla Tovar, egresado de Ingeniería Ambiental, que ha arrojado luz sobre el nivel de toxicidad que estos químicos representan para los ecosistemas acuáticos locales.
Esta investigación formó parte del Proyecto de Aplicación Profesional (PAP) “Programa de apoyo a centros de investigación externos”, desarrollado en colaboración con el Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco (Ciatej).
Pese a que el uso de compuestos organoclorados está prohibido en México desde 1991, el estudio arrojó la presencia de compuestos como heptacloro, aldrin, lindano, dicofol, y Alpha BHC, entre otros. Estas sustancias tienen diferentes niveles de carcinogenicidad, neurotoxicidad y alteración endocrina, dependiendo de la concentración.
A pesar de no ser los pesticidas más presentes en la cuenca, el clorpirifos metilo y el endosulfán, ambos conocidos por su persistencia en el ambiente y su capacidad de bioacumulación, incrementan los índices de toxicidad de la zona.
El estudio, llevado a cabo de enero a septiembre de 2022, evaluó la concentración de pesticidas en siete puntos de monitoreo a lo largo del río Zula. El equipo utilizó el Índice de Toxicidad de Pesticidas (ITP) para determinar el potencial daño a la biota acuática, considerando la exposición acumulativa a diversos pesticidas y su impacto en organismos acuáticos.
Los resultados revelaron que 24 por ciento de las muestras analizadas presentó un alto riesgo de toxicidad, mientras que 71 por ciento se clasificó como de riesgo moderado. Sólo cinco por ciento se consideró de bajo riesgo.
Sin embargo, el ingeniero ambiental afirmó que se trata de resultados preliminares, que deberán ser respaldados con un análisis de al menos cinco años de datos para poder ser concluyentes, ya que se trata de sustancias muy volátiles.
Añadió que debido a precipitaciones, temperatura y otros factores, “pesticidas que anteriormente estaban desconfinados a la tierra seca están siendo movilizados por el medio ambiente y llegan al río”.
Sustancias prohibidas
La prohibición de compuestos organoclorados fue reiterada en 2004 a través del Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes (COP), suscrito por México. Padilla Tovar dijo que a partir de la investigación se encontró que hay datos de importaciones de este tipo de pesticidas al país hasta 2014. Por ello, el egresado hizo votos para que las autoridades trabajen por la erradicación de estas incongruencias, e insistió en la necesidad de un monitoreo continuo en la subcuenca y la implementación de estrategias para mitigar el impacto de los pesticidas en la zona, que al momento representan una amenaza significativa para la vida del lugar.
Además, urgió a que autoridades y comunidades locales tomen medidas para reducir la carga de pesticidas en el medio ambiente, promoviendo prácticas agrícolas más sostenibles y efectivas que salvaguarden tanto la producción agrícola como la salud ambiental de la región.
Por parte del Ciatej, la investigación fue respaldada por José de Anda Sánchez, del área de Tecnología Ambiental, y Yadira Lugo Melchor y Sandra Daniela Bravo Andrade, de la Unidad de Servicios Analíticos y Metrológicos.
Luis Eduardo Padilla presentará los resultados de esta investigación en el Primer Congreso de Ingenierías del Sistema Universitario Jesuita (SUJ), que se realizará en la Universidad Iberoamericana CDMX los días 30 y 31 de mayo próximos.
Ética en la investigación
Para Luis Eduardo, la ética es un factor que no puede faltar en la práctica diaria de los ingenieros ambientales. De su trabajo con José de Anda rescata la importancia de priorizarla también en los proyectos de investigación, ya que es necesaria para impactar positivamente en las regulaciones y, consecuentemente, en la mejora de condiciones para la salud y calidad de vida de las personas y el cuidado del medio ambiente.
“En las investigaciones y proyectos ambientales hay muchos aspectos e intereses involucrados. Si los datos medioambientales representan que algo se está haciendo mal, no se quiere llegar a que sea conocido” lamentó.
La participación en este proyecto interesó a Padilla Tovar en un camino cercano a la investigación. “Creo que es desde ahí donde, como ingenieros, podemos hacer un cambio significativo. Para eso es la academia, para compartir el conocimiento y generar grandes cambios para salvar el mundo”, afirma.
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