La escritura es mi activismo por la comunidad migrante: Reyna Grande
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La escritura es mi activismo por la comunidad migrante: Reyna Grande
“Cuando te encuentras en un libro sientes que lo que has vivido importa”, dice la autora de “La distancia entre nosotros” y “La búsqueda de un sueño”, previo a su visita al ITESO para compartir su proceso de escritura creativa.
Ximena Torres
Al no encontrarse en la literatura, Reyna Grande se escribió a sí misma. Para cuando publicó su primer libro, A través de cien montañas (2006) —que será republicado por Editorial Trillas en septiembre de 2026— ya estaba convencida de que su historia y la de su comunidad debían ser contadas. Pero no siempre fue así. Durante mucho tiempo la hicieron sentir avergonzada por haber migrado a Estados Unidos, a los nueve años, en busca de una vida que se había vuelto imposible en su ciudad natal Iguala, Guerrero.
A 20 años del inicio de su carrera como escritora, Reyna se describe como activista literaria y memoirist (memorista). Ha plasmado sus recuerdos en obras autobiográficas como La distancia entre nosotros (2013) y La búsqueda de un sueño (2018), incluida en la lista de los mejores libros de no ficción del siglo 21 de Kirkus Reviews.
También es autora y editora de otras publicaciones que abordan la búsqueda del sueño americano y la identidad, por las cuales ha sido reconocida con el American Book Award, el Premio Aztlán de Literatura y el International Latino Book Award.
Actualmente se dedica a compartir todo lo que conoce sobre atravesar fronteras —geopolíticas, lingüísticas, raciales y profesionales—, como profesora de la Universidad de Antioch. Y lo hará también en el ITESO, como invitada especial de la exposición “Al otro lado. Movilidad humana entre México y Estados Unidos”, la cual puede apreciarse en la Biblioteca Dr. Jorge Villalobos Padilla, SJ, del ITESO, y permanecerá hasta el 13 de febrero próximo.
La escritora será, además, la protagonista de otras tres actividades organizadas por el ITESO. La primera será la charla “Narrativas del cruce”, programada para el jueves 12 de febrero, a las 16:00 horas, en el ágora de la Biblioteca. Continuará con otra charla abierta al público el sábado 14 de febrero, a las 11:00 horas, en la Casa ITESO Clavigero (José Guadalupe Zuno 2083, colonia Americana). Por último, dirigirá la sesión de Aula Abierta “Escribir entre lenguas: proceso de escritura creativa bilingüe”, en la Sala de lectura por placer de la Biblioteca, que se llevará a cabo el lunes 16 de febrero, a las 11:00 horas.
Para asistir a las actividades que se realizan dentro del campus del ITESO, es necesario solicitar con anticipación un código QR de acceso, escribiendo al correo: culturabiblio@iteso.mx. Todas son de entrada libre, con cupo limitado.
Previo a su visita al ITESO, Reyna reflexiona sobre las experiencias lectoras que marcaron su camino, la importancia de la autorrepresentación en la literatura y la introspección que implica escribir una memoria.
Has dicho que ser una cruzafronteras es tu superpoder. ¿Qué habilidades has desarrollado y cómo las has usado para ayudar otras personas?
Digo eso porque cuando era niña, ser migrante me daba muchísima vergüenza, me sentía menos que los demás. Pero tuve que cambiar porque no quería darle ese poder a esta sociedad, que es muy racista. Me di cuenta de que haber cruzado es algo que tengo que celebrar, porque lo hice de niña, a los nueve años. Es un milagro haber llegado viva a Estados Unidos.
También me di cuenta de que enfrentar esa frontera y haberla superado quiere decir que tengo la fuerza interna para superar cualquier barrera. Desde entonces, cada vez que se me presenta algún problema, me digo a mí misma, “tú sabes cruzar fronteras”.
Todo lo que he escrito se enfoca en esas experiencias, en el trauma de la migración, la separación familiar y eso le da voz a una comunidad que muchas veces es silenciada. Nos roban nuestra voz y nos tratan como si fuéramos invisibles. Con la literatura podemos alzar la voz por esta comunidad. Tenemos que educar a los demás sobre quienes somos, qué es lo que pasamos y sentimos.
Otra experiencia que marcó tu juventud fue el acceso a la biblioteca pública de Arroyo Seco, que estaba cerca de donde vivías en Los Ángeles. Además de libros, ¿qué te dio ese lugar? ¿Y qué valor encuentras en las bibliotecas hoy?
Para mí era una sorpresa que me dejaran sacar diez libros cada vez que iba a esa biblioteca, porque en Iguala no teníamos eso. Para mí era un lugar seguro, que me ofrecía tranquilidad, especialmente en ese momento de mi vida.
El acceso a la literatura también me ayudó a desarrollar mi inteligencia, mi creatividad, a aprender inglés. Como me enamoré tanto de los libros, después empecé a escribir mis propios cuentos. Eso nunca hubiera pasado si no hubiera descubierto esa biblioteca. Yo creo que si me hubiera quedado en México nunca hubiera descubierto que podía ser escritora.
Y lo que me gusta de las bibliotecas es que son el corazón de una comunidad. Aquí (en Estados Unidos) siempre están haciendo lo posible para atraer a gente de todas las edades y no nada más te dan acceso a libros, también tienen talleres y eventos de lectura. Una comunidad siempre se mejora mucho cuando hay una biblioteca que da servicio a todos.
La mayoría de los libros que has escrito relatan experiencias como las que viviste al migrar. ¿Qué te ha motivado a persistir en el retrato de esas realidades?
Leía muchos libros, pero ninguno trataba de las cosas que estaban pasando en mi vida. Entonces decía, ¿pues en dónde estoy?
Hay mucha falta de representación y eso causa que uno se sienta invisible y que las experiencias que ha tenido no valen nada, que no importan, o que tu comunidad no importa, y por eso no es parte de la literatura.
Eso fue lo que me motivó para empezar mi carrera de escritora, la necesidad de verme. Empecé a publicar mis libros y me di cuenta de que otras personas tienen ese mismo deseo.
Cuando te encuentras en un libro, eso te ayuda a sentir que lo que has pasado no solo te ha pasado a ti, y que otras personas han logrado sobrevivir y triunfar y superar las barreras. Eso te da mucha motivación y te ayuda a seguir adelante. Una manera de empoderar a nuestra comunidad es que se vea reflejada en la literatura.
¿Qué hay que saber para dedicarse a escribir y hacer un libro de memorias?
Lo primero de lo que hablo con mis estudiantes es de la realidad, de que una carrera en las artes creativas es difícil, pero lo más importante es no perder el amor que le tenemos a las historias que escribimos ni la alegría de crear.
Con un libro de memorias, el primer reto es entender que no es una colección de anécdotas. La obra debe tener un tema muy específico. Por ejemplo, en La distancia entre nosotros (2013) el tema es la distancia que se crea a través de la separación familiar, entonces lo que puse en ese libro fueron memorias que hablan de esa distancia. Es como hacer una escultura con un bloque de piedra: lo que le quitas es importante como lo que se queda.
Otra cosa importante es tener bien claro que, aunque escribir puede ser una forma de terapia, una memoria no es un diario para desahogarse. Ni puedes escribir un libro porque quieres vengarte de la gente que te maltrató. Tienes tener bien clara la intención por la que estás escribiendo y pulir cada escena, desarrollar bien los personajes. Cada capítulo debe tener su narrative arc (arco narrativo).
Por último, tienes que tener claro cómo te afectaron las experiencias que viviste, qué lecciones aprendiste y de ahí, abrir el lente para pensar cómo tu experiencia cabe en la sociedad. ¿Qué quieres decir socialmente, políticamente e históricamente? Hay que poner el contexto de tu experiencia en algo más grande.
En los últimos meses todos hemos escuchado del uso ilimitado de la fuerza que ICE ha ejercido para cumplir la política migratoria de Estados Unidos. ¿Cómo respondes tú a este escenario y qué esperanza mantienes para el futuro de tu comunidad?
Sigo escribiendo.
Hay personas que hacen videos y hablan de política y tienen muchas opiniones, pero me tardo mucho en poner en palabras lo que siento, por eso escribo. Tengo un libro que va a salir en mayo que se llama Corazón migrante. Esa es mi forma de activismo, escribir y alzar la voz para mi comunidad a través de la literatura.
Lo que quiero para el futuro es que la gente deje de echarle la culpa al migrante de todo, porque el migrante es la víctima de la situación política, social, cultural, histórica y hasta del medio ambiente. Quiero que la gente se dé cuenta de que las decisiones que toman nuestros líderes políticos son lo que causan la migración.
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